Todo es perfecto: la melodía, la letra, el delicado piano de Wright y la producción, con esa fantástica introducción simulando que se está escuchando la radio hasta que entra otra guitarra encima con un punteado estilo country. Y, claro, está la voz de Gilmour, con algunos momentos de scat, esa improvisación vocal tipo jazz que tan bien hacía gente como Ella Fitzgerald. Un gran himno que trasciende estilos y generaciones de melómanos. (Jordi Planas & Eloy Pérez, Ruta 66)
WISH YOU WERE HERE (Pink Floyd, 1975)
Balada a medias entre Gilmour y Waters que sigue la estela de canciones como las reivindicables ‘A Pillow Of Winds’ o ‘Fearless’., aunque aquí predominan las guitarras acústicas.
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