La banda contaba con el impulso creador de David Laflamme (violín, flauta, voz), con la voz singular de Pattie Santos, el teclado ensoñador de Linda Laflamme, la guitarra de Hal Wagenet y con Val Fuentes a la batería. El idealismo hippy se enseñorea de It’s a Beautiful Day (1967), su primer álbum, ofrecido a la época como emblema de añoranzas utópicas. Con él llegaron tan alto que Marrying Maiden (1970) señala ya un cierto declive. En aquel primer disco legendario, con una portada de celestial belleza, había una colección de canciones llenas de misterio e imaginación, de las que sobresale ‘White Bird’, una llamada a vivir en plenitud. (Extraído de ¡¡Bum Bum Bam Bam!! Arte y fulgor en las canciones del rock, Javier Parrilla Romero, Lenoir Ediciones)
WHITE BIRD (It’s A Beautiful Day, 1967)
It’s A Beautiful Day nació en San Francisco al abrigo de la eclosión contracultural que vivió la ciudad a finales de los sesenta, y cuyo momento álgido lo marcó el ‘Verano del amor’ de 1967.
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