El órgano de entrada dota a la canción de un aire de catedral enorme cuyos escuetos arreglos dejan espacios abiertos, porque la melodía vocal basta para construirla. Amable pop barroco, previo rock sinfónico, que tuvo su cara oscura con la pugna por la autoría de los dos firmantes. En la cara A, una llamada al optimismo: ‘Nada me importa’. “La vida es muy corta”, decían en su aflautado estribillo. [Extraído de Rock Progresivo español, Luis Clemente]
UN SINGLE MILLONARIO
Para terminar de grabar Realidad, su primer LP, se mete de relleno a ultima hora ‘Todo tiene su fin’, que también se incluye en la cara B de su segundo sencillo, publicado en diciembre de 1969.
Comentarios
Deja tu comentario