Aunando una cantidad casi inabarcable de referencias -desde la película El Topo hasta West Side Story de textos místicos a manuales psiquiátricos-, Peter Gabriel se sacó de la chistera el mejor álbum de Genesis. Sería un error de todos modos, a pesar de las similitudes, pensar que estamos ante su The Wall, ya que subestimaríamos las imprescindibles aportaciones musicales de Hackett y Banks, principalmente. Lo que si cabe achacar a Gabriel es el desarrollo de la historia, las andanzas del portorriqueño Rael en la tenebrosa Nueva York de los setenta. Un viaje iniciático por el que desfilan multitud de personajes que, como de costumbre, cobrarían vida sobre los escenarios en la extensa gira posterior. Estamos ante el disco más accesible de la banda con Gabriel, ya que aquí los largos desarrollos de discos anteriores son sustituidos por pequeñas píldoras sonoras, muchas de ellas por debajo de los cuatro minutos, que van ensamblándose entre sí siguiendo un hilo conceptual y sonoro. Entre ellas encontramos canciones tan perfectas y pegadizas como el tema titular, la magnífica ‘The Carpet Crawlers’, o la breve ‘Cuckoo Cocoon’. Es el conjunto, de todos modos, el que mejor evidencia la gran maestría de este gran disco, inagotable y adictivo. El precio de tal logro fue alto: la partida de Gabriel meses después. (Fidel Oltra, ‘Hace 50 años’ Ruta 66)
THE LAMB LIES DOWN ON BROADWAY (Genesis, 1974)
Genesis venían de triunfar en todo el mundo con su doble álbum Selling England By The Pound (1973), y parecía complicado que pudieran superar aquel disco a corto plazo. Sin embargo, lo hicieron.
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