THE BASEMENT TAPES (Bob Dylan & The Band, 1975)

En un año la vida de Bob Dylan había dado un vuelco. El profeta del folk se había convertido en su peor traidor, el genio enfurruñado era ahora padre de familia, el vagabundo que había llegado a Nueva York era ya el amo del mundo.

Para complicar las cosas, Dylan tuvo un grave accidente de moto que, añadido a los problemas con su representante y su estupefacción ante la exagerada repercusión de todos sus actos, precipitó los acontecimientos. O quizás el accidente solo fue la excusa que necesitaba para un reseteo. El caso es que sus colegas de The Band -excepto Levon Helm- se habían trasladado a Woodstock, y aquella fue la ocasión que Dylan necesitaba para poner algo de orden en su vida. En aquel sótano de la casa Big Pink pasó algo realmente asombroso: el supuesto Judas del folk demostró estar muy por encima de los integristas del género, dando toda una lección de amor por la canción tradicional. De allí salieron gemas como ‘I Shall Be Released’, ‘Tears Of Rage’ o ‘This Wheel’s On Fire’, pero cualquiera que tenga la pasta necesaria para hacerse con las grabaciones completas -seis CD’s, y algunos dicen que no está todo- asistirá a un curso intensivo sobre música popular norteamericana impartido por quien seguramente sea su mayor experto. Casi se puede oler la leña recién cortada o la hierba mojada escuchando las grabaciones, pero dejémonos de metáforas: lo que se huele realmente es el amor por la música de unos tipos tocando, creando y disfrutando. Si además son unos genios, pues ahí queda eso. (Fidel Oltra, ‘Hace 50 años’ Ruta 66

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