No obstante, atravesaban tales estrecheces económicas que, al llegar a San Francisco, para poder pagar el peaje del puente Golden Gate, Berry Oakley tuvo que recolectar dinero a cambio de pases para el Fillmore West. El viaje estuvo lleno de penalidades, y junto al grupo y sus tramoyistas se apiñaban en el vehículo la esposa del bajista y su hija. La calefacción no funcionaba y, para resistir los dos días de viaje, se hartaron de tranquilizantes y un jarabe para la tos con codeína. Mereció la pena. La crítica publicada en Rolling Stone por Lester Bangs, probablemente el crítico de rock de mayor reputación de la historia, fue excelente”. (Extraído del libro El legado de Duane: The Allman Brothers Band (1969-2019), de Jose Galván, Lenoir Ediciones)
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