El glamour escénico y vocal de Bett Anderson y las guitarras descriptivas de Bernard Butler resultan imbatibles, con la sombra de David Bowie apoyando la causa. El disco conectó con la juventud de la época, desesperanzada y ansiosa de evadirse entre aquellos efluvios del fin de semana latentes en ‘The Drowners’, ‘So Young’, ‘Metal Mickey’ o ‘Animal Nitrate’. (Raúl Julián, Mondo Sonoro)
SUEDE (Suede, 1993)
Un compendio arrasador de nocturnidad urbanita y sexualidad tan manifiesta como andrógina, emplazada en el universo, el del grupo, que destila elegancia de mercadillo e irresistible magnetismo.
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