la entrega y el carisma cool de Lee, la fabulosa Telecaster de Wilko (hija de otro de los grandes olvidados de la guitarra eléctrica de Inglaterra, el ya citado Mick Green de los Pirates) y el mecanismo de relojería de bajo y batería de Sparks y Figure (el Rolls Royce de las bases, según el periodista Lee Foster). En 1976 los Feelgood dan el gran paso y cruzan el charco para debutar en New York, con dos conciertos en el célebre Bottom Line con los Ramones como soporte. “¡Eran fabulosos! Wilko saltaba por todo el escenario como un poseso y Lee empapaba su traje a puro corazón… aunque creo que resultaron demasiado ‘normales’ para gente como Andy Warhol” (Joey Ramone, 1995) [Extraído del libro en preparación Dr. Feelgood. El triunfo de lo auténtico, de Marcelo Gobello y Evelyn Marzoa, Lenoir Ediciones]
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