Buckley empezó, sin embargo, en el folk-rock tradicional con un disco epónimo de 1966 para el sello Elektra que tuvo excelente continuación en Goodbye And Hello (1967). Sin embargo, el duende de la perfección lo fue empujando a la experimentación y el vanguardismo. Algo patente en Lorca (1970), su quinto álbum, en el que el gran instrumento de su voz se mueve, entre alternancia de ritmos y escalas cromáticas, como un vivo clamor. Casi simultáneamente apareció Starsailor (1970), una obra inigualable y extrema. Buckley alcanza aquí el vértice de la deconstrucción vocal y de la indagación en el campo de la disonancia. En la canción ’Song To The Siren’, de las más hermosas que escribiera, se presenta como el Ulises aventurero que cae seducido bajo el canto de la sirena (Extraído del libro en preparación El amor es la droga del rock & roll, Javier Parrilla Romero, Lenoir Ediciones)
SONG TO THE SIREN (Starsailor, 1970)
Tim Buckley fue un artista que, permaneciendo radicalmente fiel al inconformismo y libertad del creador, produjo una obra de gran autenticidad y valor experimental, cualidades que paradójicamente lo fueron alienando del reconocimiento del gran público.
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