Alguien colocó un magnetófono sobre el escenario, sonó ‘Qualsevol nit pot sortir el sol’ y el público entonó aquella elegía pop y ácrata que conecta la infancia solitaria con la comunidad de la utopía. Por primera vez su imaginario local y galáctico se había fundido en una obra mágica. En la grabación convivieron la tropa del underground barcelonés con músicos de conservatorio. Acertaron con los arreglos, ensayaron diversos registros. Cuando salió el sol en Canet, Sisa se sentó con la guitarra junto al violinista Xavier Riba y la corista Dolors Palau llevó su voz al límite para cantar ‘El setè cel’. Gloria y felicidad. (‘Los 50 mejores discos españoles del último medio siglo’, Jordi Amat, Babelia)
QUALSEVOL NIT POR SORTIR EL SOL (Sisa, 1975)
La noche del 26 al 27 de julio de 1975, Sisa, con 26 años, lloró. Debía cantar en un festival organizado por sus colegas donde su generación tocó sus sueños, pero prohibieron la actuación.
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