Marley también depositaba en sus canciones la fe del movimiento rastafari en torno al consumo de marihuana y la divinidad del emperador de Etiopía. Chris Blackwell lo fichó para su sello Island, contribuyendo así a universalizar el sonido rasta. Eric Clapton también ayudó a darlo a conocer con su fantástica versión de ‘I shot the sheriff’, un tema que Bob Marley había incluido en Burning (1973), al que seguió Natty Dread (1974), considerado el álbum más acabado del artista, y en donde aparece la famosa canción ‘No woman, no cry’. Ésta volvió a ser recreada en Live (1975), un documento de comunión excepcional entre el artista y su público grabado en Londres, en el que ya no estaba Peter Tosh, otro nombre esencial del reggae, pero sí la sección rítmica de los Wailers y un trío vocal femenino de intensidad soul.(Extraído de ¡¡Bum Bum Bam Bam!! Arte y fulgor en las canciones del rock, Javier Parrilla Romero, Lenoir Ediciones)
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