NEW YORK (Lou Reed, 1989)

Producto de su amor, pero también de su repulsa hacia una ciudad natal devaluada en su esencia urbana, el neoyorquino, más meticuloso y alejado de las drogas, reencontró la suya volviendo a la cruda instrumentación del rock y situando su mordaz prisma en la realidad social, política y ecológica.

Una imponente y desencantada radiografía de descendente secuencia, repleta de citas personales y por cuyos resquicios se colaban sueños y esperanza. Una obra magna sustentada en alianzas como la guitarra de su joven cuñado Mike Rathke y también en veteranos del peso del bajista Rob Wasserman, la vieja colega Moe Tucker o el cameo del ídolo Dion DiMucci en ‘Dirty Blvd.’, a los que se sumó la temperada coproducción y batería de Fred Maher. (Salvador Catalán, RockdeLux)

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