Esta adaptación acústica y melancolica de las canciones de Nirvana descodifica el grunge y lo redimensiona en una profundización doliente de su repertorio, que se enriquece con versiones de The Vaselines, David Bowie, Leadbelly y tres de Meat Puppets (con los hermanos Kirwood presentes), demostrando que, además de nihilismo y corrosiva ironía, Cobain iba sobrado de buen gusto. (Santi Carrillo, RockdeLux)
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