MONTEREY POP (D. A. Pennebaker, 1968)

El film-concierto por excelencia, al menos hasta la aparición de los trabajos de Martin Scorsese, Jonathan Demme y Jim Jarmusch, es Woodstock (Michael Wadleigh, 1970).

Se lo propusieron a Pennebaker, pero prefirió no hacerlo. Ya había ofrecido su visión en Monterey Pop, crónica modélica del festival celebrado dos años antes de Woodstock. Capturó el gesto de los músicos y también el del público. Los cámaras, entre ellos Albert Maysles, inmortalizaron la guitarra en llamas de Jimi Hendrix, una de sus imágenes más icónicas. (Joan Pons, Rock de Lux)

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