Es el mismo sentido que da a Moondance (1970), en donde dice querer “complacer la llamada de las cuerdas de tu corazón” en la canción del mismo título, impregnando al álbum del ambiente bucólico y feliz que él respira rodeado de los bosques de Woodstock. Y de prolongar este estado emocional, creará otra gran obra con Tupelo Honey (1971). En ella, dominado por el hechizo amoroso, hasta hay alguna canción en que se descubre encandilado paseándose a la clara luz de la luna. En cambio, SaintDominic’s Preview (1972), grabado en San Francisco, está lleno de turbulencias afectivas encubiertas. La bonanza ha desaparecido del horizonte, y vuelve al misticismo y a la desazón que, con aire de jazz, se expresa en Listen To The Lion’. (Extraído de El amor es la droga del rock & roll, Javier Parrilla, Lenoir Ediciones)
LISTEN TO THE LION (Van Morrison, 1972)
Van Morrison creció en una época en que las canciones aspiraban a llegar a ser una experiencia espiritual compartida. Fiel a esa tradición, con Astral Weeks (1968) inaugura una larga lista de álbumes que claman por la belleza y apelan al sentimiento.
Comentarios
Deja tu comentario