LA HUERTA ATÓMICA (Miguel Ríos, 1976)

El cantante granadino celebró la muerte de Franco en una casa donde se había mudado situada a medio kilómetro de la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid).

A aquella granja la llamó La Huerta Atómica, por el contraste que componían la arboleda y la naturaleza con el trasiego de aviones de la base y su ruido infernal. Allí compuso este disco. “El modelo era aquel discazo de Genesis, The Lamb Lies Down on Broadway [1974]”, dijo Miguel Ríos refiriéndose a su álbum en una entrevista con este periódico en noviembre de 2025. Subtitulado ‘Un relato de anticipación’, este ambicioso proyecto progresivo contaba una historia de ciencia ficción en la que tras un ataque nuclear lo único que queda en pie es La Huerta Atómica. Estamos ante un álbum complejo, que da la espalda a las radios, complicado de vender. El capricho de un artista ya con un recorrido importante, y lo que le quedaba. También es un trabajo político: alerta sobre la locura nuclear que amenazaba al mundo y critica a Estados Unidos y su afán imperialista. Ríos canta maravillosamente y los pasajes musicales conforman un ambiente sinfónico prácticamente inédito en el pop español. Miguel Ríos, como siempre, arriesgando. (Carlos Marcos, ‘Por qué son tan buenos estos 20 discos que cumplen 50 años en 2026’, El País)

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