cuya peripecia argumental culmina cuando todos los niños del mundo son elevados hacia el espacio exterior a través de una columna enorme de fuego dorado. Robert Plant, vocalista de la banda, sugirió que la imagen de la portada incluyera algunas "rocas interesantes". Se decidió que las fotografías se tomarían en la formación geológica conocida como Calzada del Gigante, en el norte de Irlanda. "Nos desplazamos allí con una familia, tres adultos y dos niños, y durante cinco días llovió a cántaros; fue muy deprimente", relata Powell. "Tras tomar una serie de fotografías en blanco y negro, decidí recortar todas las siluetas de los niños, y cree con ellas un montaje compuesto de once niños hermosos que recorren unas piedras octogonales, y luego lo coloreé a mano usando colores intensos como el naranja brillante, el dorado y el rojo". (Nando Salvà, `Cómo se crearon las portadas más icónicas del rock de los 70’, El Periódico)
HOUSES OF THE HOLY (Led Zeppelin, 1973)
Fieles a su método creativo, Thorgerson y Powell (Hipgnosis) se presentaron a su primera reunión con el cuarteto británico únicamente con un dibujo trazado sobre una servilleta de papel; se inspiraba en una novela del escritor de ciencia-ficción Arthur C. Clarke, ‘El fin de la infancia’,
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