También ‘Homburg’ se había publicado separadamente envuelto en aire espectral y sinfónico. Procol Harum no había nacido para ser flor de un día, y su importancia dentro del rock progresivo-psicodélico iba a ser comparable a la de Jethro Tull o Pink Floyd. En efecto, el grupo liderado por Gary Brooker (piano, voz) y el letrista Keith Reid estuvo en el candelero durante una década, en la que la ornamentación barroca y los aires de psicodelia fueron una característica frecuente de los pasajes orquestales de sus discos. Destacable fue también la labor de Matthew Fisher al órgano Hammond hasta su marcha en 1969. Pero en ‘Homburg’ es el piano y la voz en trémolo de Gary quienes ponen el acento a una canción con un encanto afín al que deslumbró en ‘Con su blanca palidez’. (Javier Parrilla, rockandrollfolks.blogspot.com)
Comentarios
Deja tu comentario