A Fripp lo reclutó el productor Brian Eno, contra la opinión de Bowie, que prefería a Michael Rother de Neu! “¿Te interesaría tocar una guitarra ruidosa de rock?”, le preguntó Eno. “No lo he hecho en tres años, pero si estás dispuesto a correr un riesgo, yo también”, fue la respuesta de Fripp. Le compraron un billete de primera clase en Lufthansa para volar desde Nueva York. Y, al llegar al estudio, Fripp se sentó y grabó en menos de tres días sus inspiradas partes de guitarra para canciones que nunca había escuchado antes. Así, a traición. El resto es historia (S. Martos & X. Valiño, ‘Cuando un musico renombrado colabora puntualmente con una banda’, Ruta 66)
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