La época dorada del LSD, caldo de cultivo para grupos como Grateful Dead o Q. M. S. Visto desde hoy, aquella escena de improvisaciones y solos inteminables puede parecer un poco pasada de rosca, pero hay que poner discos como este Happy Trails en su contexto […] Su segundo LP es una ensoñación psicodélica, prácticamente dedicada -salvo los tres últimos temas- a deconstruir a Bo Diddley, grabada en directo entre el Fillmore West de San Francisco y el Fillmore East de Nueva York. El público asiste a una especie de jam estratosférica, con el famoso ritmo de Diddley como columna vertebral acompañado de solos, silencios, raros instrumentos de percusión y extraños sonidos vocales. Más que un disco estamos ante una ceremonia, casi un rito tribal, una experiencia mística que aconsejaría profesar a pequeñas dosis, aunque una vez empezado es imposible dejarlo. (Fidel Oltra, ‘Hace 50 años’, Ruta 66)
HAPPY TRAILS (Quicksilver Messenger Service, 1969)
¿Una jam session de más de veinte minutos, ocupando toda la cara de un ábum, formada por versiones de Bo Diddley? Es evidente que este tipo de cosas solo podía ocurrir en los sesenta.
Comentarios
Deja tu comentario