Sam Phillips, dueño de la discográfica Sun Records, le convenció con la ayuda de una botella de whisky y salió esta flamígera interpretación con Lewis aporreando su piano, el flequillo cayéndole en la frente y la voz inclinándose a la lujuria en las partes calientes. La canción fue un éxito, pero ese mismo 1957, Lewis, de 22 años, se casó con su prima, Myra Gale Brown, de 13: la edad de ella se descubrió un par de años después, se produjo un escándalo y Lewis sufrió una cancelación masiva. Para cuando se recuperó, el viejo rock and roll ya había pasado de moda. (Carlos Marcos ‘Temazos de menos de dos minutos’, El País)
GREAT BALLS OF FIRE (Jerry Lee Lewis, 1957)
Gran clásico del rock and roll primigenio, a pesar de que su intérprete se resistió a grabarlo: en 1957, Jerry Lee Lewis, un cristiano devoto, consideraba ‘Great Balls Of Fire’, composición de la pareja Otis Blackwell y Jack Hammer, demasiado pecaminoso por sus continuas insinuaciones sexuales.
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