¿Country gran reserva? Mejor todavía: blues airado, rock’n’roll braseado y suculentas tajadas de electricidad volcánica. Viejas cicatrices de surcos pronunciados para explicar la actualidad, ajustar cuentas con Donald Trump entre los pliegues rugosos y las guitarras casi shoegazing de ‘Man Without A Soul’, apretar fuerte los dientes para masticar los versos de ‘You Can’t Rule Me’, exprimir a conciencia el garage en ‘Wakin’ Up’ y tiznar el country con el vudú en ‘Pray The Devil Back To Hell’. (David Morán, RockdeLux)
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