Así resumía Scott el proceso que daría como resultado uno de sus discos más celebrados, en unas sesiones que se iniciaron en el Windmill Lane Studio de Dublín y se prolongaron cuando nuestro hombre se mudó a Galway, llevándose con él a la banda. Junto a Steve Wickham, su mano derecha a partir de entonces, las jornadas en Spiddal House le vieron abandonar la senda transitada hasta entonces en favor de la música tradicional escocesa e irlandesa, dejando para la historia un trabajo prácticamente perfecto, con la canción que lo titula convirtiéndose en clásico instantáneo. (Eloy Pérez, Ruta 66)
Comentarios
Deja tu comentario