Fue precisamente en una visita de la banda a los USA donde Dusty quedó prendida del soul y decidió iniciar carrera en solitario con cambio de rumbo estilístico. Nada se pudo resistir a su excepcional voz, absoluto sentimiento sin el más mínimo esfuerzo. Ni las canciones de Motown, ni las de Burt Bacharach, ni las listas de éxitos -seis sin-gles en el Top 20 de los Estados Unidos y dieciséis en los charts británicos- Tampoco la crítica que la ensalzó, con justicia, al puesto de la cantante británica más grande de la década. Ejerció de anfitriona en varios programas del Ready, Steady, Go!, incluido el legendario The Sound of Motown, y su deportación desde Sudáfrica en el 64, por empecinarse en actuar ante un público no segregado, fue todo un escándalo para la época. De tormentosas relaciones lésbicas y adicción a sustancias poco recomendables falleció a los cincuenta y nueve de un cáncer de mama. (Extraído de MODS. Guía para una vida elegante, Dani Llabrés, Lenoir Ediciones)
DUSTY SPRINGFIELD
‘La gran dama del soul de ojos azules’ no es otra que la londinense Mary O'Brien. Apodada ‘Dusty’ por sus amigos del barrio y compañeros de fútbol callejero tomó su apellido profesional del insípido trío de pop-folk The Springfields donde cantó con considerable éxito a principios de los 60.
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