Pocos músicos han sabido reinventarse de manera tan natural, siendo a la vez novedosos pero sin dejar de ser ellos mismos. ‘Woman’, ‘Watching The Wheels’ y ‘(Just Like) Starting Over’ eran canciones tan preciosas como sencillas y que, además, sonaban plenamente contemporáneas aunque no coquetearan con ningún estilo de moda. Pero es que, incluso Yoko, estuvo bastante atinada con sus propias composiciones demostrando una evolución impensable si la memoria viajaba a aquellos chillidos de sus primeros tiempos. Aun así, la artista nipona siempre tenía que dar la nota de alguna manera y una de sus piezas, ‘Kiss, Kiss, Kiss’, finaliza con un orgasmo. Pasan los años, pero la provocación permanece. De todas formas, no es de extrañar la existencia de esta curiosa declaración de amor, pues Double Fantasy no dejaba de ser eso: un disco en el que John cantaba para Yoko y Yoko cantaba para John, una idea muy hermosa que se convirtió en el más sensible de los testamentos musicales. (Extraído de Buscando a Paul encontré a John, Federico Navarro, Lenoir Ediciones)
DOUBLE FANTASY (John Lennon & Yoko Ono, 1980)
Regresar al estudio tras un lustro de silencio fue una de las mejores ocurrencias que pudo haber tenido Lennon en su vida. La inspiración había reposado cinco años que dedicó a estar junto a Sean y Yoko y había hecho acto de presencia con una fuerza inesperada. Prescindiendo por fin de Phil Spector y con una vida familiar tranquila, John sacó fuera lo mejor que escondía su creatividad.
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