Una de las peculiaridades de esta “street music” fue el uso de la voz que intentaba suplir los sonidos y ritmos de los instrumentos de los que estos grupos carecían. El término “doo-wop” es onomatopéyico: representa el sonido de los instrumentos de viento constituido por esas imitaciones. Las melodías, simples y cautivadoras, acompañaban textos de amor empalagosos. El éxito de este estilo, apreciado también por el público blanco, contribuyó de manera nada desdeñable a una primera forma de integración racial. (Crónica del rock, Ezio Guaitamacchi, Redbook Editores)
DOO-WOP: LA FASCINACIÓN DE LA VOZ
El fenómeno se impuso a mediados de la década de los 50, tomando como modelo los grupos vocales de la década anterior que habían profesionalizado la tendencia, en auge entre los afroamericanos, de cantar a varias voces en las esquinas de las calles.
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