Sin embargo, tras toda esa retórica se esconde una delicada alegoría acerca de la dificultad de hallar la redención después de años de mentir a la persona amada. El tema compuesto por Don Henley y Glenn Frey contó con las ricas armonías vocales creadas por el guitarrista Bernie Leadon, antiguo miembro del influyente grupo de country-rock The Flying Burrito Brothers y, extrañamente, nunca fue lanzado como single. Pero fue tal su popularidad entre los fans, que se incluyó en la primera colección de grandes éxitos de la banda, publicada en 1975. (Extraído de 1001 canciones que hay que escuchar antes de morir, Grijalbo)
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