Y esto no hace más que enfatizar la grandeza de unas canciones que tienen tanto de sureño laberinto de pasiones como de vanguardia. Mediante melodías hipnóticas, casi drónicas, y poesía austera, Williams rompe los tópicos del country-rock como hizo Steve Earle diez años antes, esta vez desde la parte intimista. (Ricard Martin, RockdeLux)
CAR WHEELS ON A GRAVEL ROAD (Lucinda Williams, 1998)
Equilibrio perfecto: guitarras cristalinas arropan una voz en estado de gracia y en alta definición; notamos cada inflexión, cada aliento.
Comentarios
Deja tu comentario