Llamó a Michelle: quería que le ayudará a terminar aquella canción. Ella estaba durmiendo, sin la mínima intención de interrumpir su sueño. “Venga Michelle, ¡despierta! Algún día me lo agradecerás”. Y de esta manera, recordando una visita a la catedral de Saint Patrick, ella escribió: “Stopped into a church I passed along the way, well I got down on my knees and I began to pray”. A John, que tenía una relación pésima con iglesias y religiones, aquella estrofa no le gustó. Pero no encontró nada mejor. Lo cual fue una suerte: aquel pasaje da a la pieza un toque, casi revelador, de desesperación mística. De esta manera nació la canción que se convirtió en el himno de una generación y en el emblema del Sueño Americano (Crónica del rock, Ezio Guaitamacchi, Redbook Editores)
CALIFORNIA DREAMIN’
John y Michelle Phillips eran huéspedes fijos del Hortel Earle, en el Greenwich Village neoyorkino. Una noche John se despertó de repente: tenía una melodía y una frase en la cabeza que había soñado. “All the leaves are brown, and the sky is grey, I’ve been for a walk, on a winter day”.
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