Dio sus primeros pasos como un folleto mecanografiado reproducido con ciclostil. Ciento ochenta copias en su primer número, que ya eran mil en el número trece (el primero en incluir fotografías). Su contenido era un fiel reflejo de los gustos de sus editores. De un lado, el blues de preguerra que tanto gustaba a Napier (Robert Johnson, Rev. Gary Davis, Arthur ‘Big Boy’ Crudup, Son House…) y, de otro, el electric blues de posguerra que adoraba Leadbitter (B.B. King, Freddie King, Sonny Boy Williamson II, J.B. Hutto, Billy Boy Arnold…).
Para valorar en su justa medida la valía de esta pionera publicación basta con mencionar que hasta su aparición pocos eran los bluesmen que habían protagonizado un artículo y mucho menos una entrevista. Por no hablar de lo complicado que debió de ser para dos veinteañeros de un pueblecito del canal de la Mancha, en aquella época en que internet era pura ciencia ficción, obtener información sobre músicos que, en su mayoría, eran completos desconocidos en su país de origen. Algo que solo se puede explicar gracias a la colaboración desinteresada de los blues fans del otro lado del charco. (Extraido de La música de los mods originales, Dani Llabrés & Jaime Pantoja, Lenoir Ediciones)
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