AQUALUNG (Jethro Tull, 1971)

Si alguien identifica a Jethro Tull con canciones de media hora e interminables solos de flauta, haría bien en echarle un vistazo a este disco. Estamos ante el que quizás sea su mejor álbum -para los que prefieran las canciones de media hora lo será Thick as a Brick- y sin duda ante el que mejor ejemplifica su evolución a principios de los setenta.

La banda de lan Anderson venía de experimentar con el blues y el folk, en busca de una personalidad propia, durante unos años de tanteo que les llevaron hasta este disco. Aqualung tiene más que ver con el III de Led Zeppelin que con lo que harían un año después: se trata de una mezcla perfecta de rock, blues y folk. Los acercamientos al rock progresivo y los rescoldos del blues-rock cohabitan con breves interludios acústicos de apenas un minuto. En ellos se deja entrever su próximo giro hacia el folk-rock progresivo con más peso acústico que eléctrico, también manifiesto en temas como «Mother Goose» o «Slipstream» que recuerdan a gente como Bert Jansch o Cat Stevens con un aire "prog". Sin embargo, el disco debe su fama principalmente a las otras canciones. las de riffs endiablados como «Aqualung» o «Cross- Eyed Mary». Con un pie en cada orilla se sitúan otras inolvidables piezas como «Locomotive Breath» o los siete minutos de «My God». Elaboradas letras sobre espiritualidad, religión y Dios completan la magistral pócima. (Fidel Oltra, ‘Hace 50 años’ Ruta 66)

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