Aparece hasta Michael McDonald en los coros. No se escatimó nada en la producción, con amplias secciones de metales y cuerdas e incontables horas de estudio, con todos los implicados en el momento más creativo de su trayectoria. Se nota en el sonido lujoso de sus siete canciones, con unos textos y una instrumentación por encima de sus coetáneos, incluyendo algunos de los mejores solos de guitarra de todos los tiempos, como el de ‘Peg’, que conforma junto a cortes como ‘Deacon Blues’ o ‘Josie’ el tratado del mejor yatch-rock (Xavier Valiño, Ruta 66)
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