Imposible explicar mejor los cambios que aguardaban a la vuelta de la esquina. Cooke dio carta blanca a René Hall, su arreglista de confianza, y el resultado -ese despliegue de cuerda, percusión y metales de aire cinematográfico y exquisito desarrollo orquestal- no pudo ser más brillante, expresivo y lirico. La interpretación del líder es perfecta y más de medio siglo después conserva intactas sus emocionantes propiedades. (César Luquero, RockdeLux)
A CHANGE IS GONNA COME (Sam Cooke, 1964)
Dura poco más de tres minutos, pero atrapa el signo de su tiempo con asombrosa precisión, resume el espinoso devenir del pueblo afroamericano y realiza un acertado pronóstico que trasciende la mera fe.
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