Y, de repente, la tragedia oscureció su vida… Mientras se grababa The Pretender, su cuarto álbum, su pareja, la modelo y actriz Phyllis Major, se suicidó. Este disco se impregna de ese dolor infinito, sobre todo en la canción’ Here Comes Those Tears Again’, que coescribió con su suegra y madre de Major, Nancy Farnsworth. Pocos cantan con una pena tan detectable como Browne, pero musicalmente no estamos ante un disco sombrío. Producido por Jon Landau, que venía de triunfar con Born to Run, de Bruce Springsteen, The Pretender acoge ese pop-rock decorado con la guitarra country de David Lindley que tanto caracterizó el sonido del primer Browne. Después de este trabajo el músico se lanzó a la carretera para luego publicar Running on Empty, con muchos temas de aquella gira, entre ellos la versión de ‘Stay’, tan popular en la España de finales de los setenta. (Carlos Marcos, ‘Por qué son tan buenos estos 20 discos que cumplen 50 años en 2026’, El País)
THE PRETENDER (Jackson Browne, 1976)
Con 28 años, Jackson Browne ya sumaba tres discos fantásticos que le habían colocado como uno de los cantautores rock con más penetración poética. Browne representaba el sonido de Los Ángeles, por aquel entonces centro creativo de la música pop.
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