A pesar de que el rock y la literatura desde los años 60 tienen una buena amistad en occidente, Argentina no es una tierra que componga historias centradas en el ámbito que rodea a este género musical. Y no se trata de que el sexo, las drogas y el rock & roll no sean tópicos de interés para una buena historia, pero algún tipo de solemnidad propia del campo literario sumado a otros factores aún no dilucidados no permitió el crecimiento del rock en el terreno de las letras.
Por fortuna, hace algunos años que esta tendencia se revierte paulatinamente, a fuerza de nuevos y jóvenes escritores para los que la música es indivisible de la escritura. Mientras que Marcelo Cohen dio uno de los puntapié iniciales en el tema a mediados de los 70, de la mano de su El País de la Dama Eléctrica, hoy Juan Terranova, uno de los más talentosos escritores de la entonces llamada Joven Guardia, centra su nueva novela en el ambiente del rock, contando la historia de Birmania, una banda punk que comienza en algunos penosos garajes de Buenos Aires y termina su breve carrera con una tríada de discos que destilan lo más esencial de la cultura rocker. Y aunque parezca lo contrario, la historia es completamente imaginaria. Francisco Marzioni
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