La verdadera pregunta es: ¿Existiría el rock si antes alguien no la hubiera “visto”?. La música siempre ha perseguido una imagen, como indispensable complemento de su fugaz, inmaterial naturaleza física. Muchoantes de la llegada de los videoclips, los fotógrafos captaron las estelas de llameantes guitarras lanzadas al cielo, las expresiones intensas de caras que llevaban notas grabadas en el rostro, las noches en el claroscuro del jazz, los peinados, los instantes fugaces entre bastidores excitados o melancólicos, las metamorfosis, los públicos en éxtasis, las complicidades colectivas, hasta el beat de las canciones históricas. Si se juntaran en una ideal, infinita librería, todas las imágenes significativas que corresponden a la música, saldría la más imperiosa y completa sinfonía del siglo XX. ¿Cómo resistirse entonces cuando los mejores fotógrafos del mundo nos cuentan la música?
350 imágenes / 190 músicos / 180 fotógrafos
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