“Entre la contaminación de la mutación genética, los riesgos medioambientales, la polución moral, el desequilibrio hormonal y las emociones tóxicas, desde las cuales y contra las cuales lidio. Mi vida diaria es una batalla de fluctuaciones extremas. Esta recopilación pone en letra una muestra de los gritos y susurros que flagelan el interior de mi cabeza, como enfebrecidos espectros morbosamente intoxicados por la esencia primordial que ha emponzoñado mi existencia. Recreaos.”
Artista radical, músico, actriz, fotógrafa, Lydia Lunch es un icono sexual incansable e inclasificable. Su espíritu de rebelión y su influencia en varias generaciones de artistas hacen de ella un ejemplar único en el underground norteamericano. Fue instigadora de la No Wawe neoyorquina con su banda Teenage Jesus & The Jerks y también uno de los ejes del Cinema of Transgression. El periódico alternativo Boston Phoenix la consideró “una de las artistas más influyentes de los años noventa”. En el territorio musical, sus discos suman docenas y sus colaboraciones con otros artistas se acercan al centenar. Entre sus cómplices se encuentran Sonic Youth, Jim Thirwell, Nick Cave, Rodríguez-López (Mars Volta) y Alan Vega (Suicide).
“En una época de prosa cargada de cultura pop petulante y vacía, este intenso repertorio de Lydia Lunch parece rezumar violenta sinceridad… por no decir sangre, vómitos, heces y lágrimas. Pero esto es lo que los fans de esta deidad alternativa de los años ochenta esperan, y no se llevarán una decepción. Lunch es una superviviente que cree que sólo al borde de la muerte vale la pena vivir la vida”. (Raven Snook, Time Out New York)
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