El 23 de diciembre de 1955, fue una fecha histórica para Barcelona. Aquel día el Hot Club y el Club 49, consiguieron hacer subir al escenario del Windsor ni más ni menos que a Louis Armstrong y sus All Stars. En la España triste y vencida de aquellos tiempos la visita de Satchmo quedó grabada para siempre en la memoria de quienes estuvieron en aquel emocionante evento. Ahora los dioses paganos del jazz han hecho aparecer las cintas de aquel concierto en una esquina del barcelonés mercado de Sant Antoni. El autor del hallazgo fue Jordi Pujol, no el president, sino el director de la pequeña discográfica Fresh Sound, un sello de culto para los aficionados al jazz. Del tesoro en forma de siete cintas magnetofónicas, sin etiqueta alguna, pero muy bien conservadas, ha salido un doble CD que debería ser considerado patrimonio de esta ciudad. En EEUU el disco ha despertado un notable interés, puesto que se trata de la única grabación inédita del músico de New Orleans que se ha editado coincidiendo con el centenario de su nacimiento. Armstrong debía actuar en la ciudad dos días en doble sesión, pero el avión que lo traía de Roma no pudo despegar debido a la espesa niebla y la primera tanda de conciertos se suspendió. Cuando Satchmo aterrizó por fin en el Prat su manager le anunció que haría tres pases en un día, a lo que el trompetista respondió de mal humor: «Man, be human?». Pero eso no impidió que el músico lo diera todo en escena. Una suculenta paella entre concierto y concierto le devolvió la fuerza (tal y como se demuestra en la grabación) y el público se lo agradeció con vítores y lanzamiento de sombreros y gabardinas. La ciudad se resistía a vivir bajo la sordidez cultural impuesta por las botas militares. Pasaron los años, el Windsor cerró en 1970, llegó la democracia y con ella un alud de conciertos de gran categoría. Aquel legendario día de diciembre era ya tan solo un rastro en la memoria de los que lo vivieron. Pujol es un habitual de Sant Antoni. Un día un vendedor apostado en un rincón le ofreció unas cintas sin nombre. Eran una joya. Contenían el concierto que Big Bill Broonzy había dado en el Capsa en 1953, pero el mercader tenía más cintas, tenía el tesoro y, al escucharlas, Pujol saltó de alegría recordando todas las veces que su padre le había hablado de aquel día inolvidable. Allí estaban Armstrong y su banda en directo en Barcelona. Joan Antoni Arañó, un antiguo miembro del Hot Club, había fallecido poco antes, y su familia vació su piso de la calle Llúria. Libros y películas fueron vendidos y unas cintas sin nombre habrían ido a la basura sino hubiera sido por un vendedor ambulante y un editor discográfico a quién su padre le enseñó a amar el jazz. (Rafael Vallbona, Blue Train)
2 CDs + Libreto 24 páginas en castellano + reproducción del programa de mano
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