Éste es un libro, en cierta manera atípico. Dejará un sabor de boca agridulce a los lectores musicalmente puros y quizás no satisfaga plenamente a aquellos que ven en el gran músico el poeta de la balada y el amor. Sin embargo, la obra abrirá nuevos ámbitos en las parcelas del conocimiento de la vida del artista. Desde su disfrute de la vida mediterránea en las islas griegas al silencio del monasterio zen de California donde ha pasado los últimos años. Sin olvidar su glamouroso éxito internacional, Cohen se nos muestra como un sincero investigador de la realidad, un auténtico perseguidor de la verdad, un buscador de la vida espiritual.
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