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| Los lectores opinan sobre «La historia del punk » |
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A pesar de que la bibliografía disponible sobre el punk es bastante amplia y a que a muchos nos parecía que desde la edición ya demasiado lejana en el tiempo del magnífico estado de la cuestión de L. McNeil Por favor mátame, poco o nada más se podía añadir que mejorase lo existente, nos llega ahora esta obra de Phil Strongman como estupenda nueva aportación a la historia global de la mal llamada “música basura”. No obstante, y aunque el subtítulo de este volumen afirme de una manera quizás algo rimbombante que el punk fue el movimiento juvenil que transformó la escena musical y social en el mundo, afirmación a nuestro entender cuando menos discutible –hay otra mucho más bestia aún que sentencia que los Pistols son la mejor banda surgida desde los ¡¡¡Beatles!!!– la verdad es que su lectura se nos antoja sumamente agradable puesto que el autor, sobre todo, ha focalizado su análisis hacia las principales personalidades del movimiento, utilizando un estilo descriptivo a lo “cinéma vérité” convertido en uno más de los personajes de la acción puesto que tuvo el privilegio de vivir de forma muy próxima, o incluso desde dentro, todo lo sucedido.
El contenido, que abarca, más o menos, desde el otoño de 1976, cuando aconteció el festival punk del mítico Club 100, hasta la celebración por dinero de alguna que otra sospechosa reunión acontecida mediados los años 90 –el apartado que el texto titula “Selfridges: escapar al siglo XX”–, puede dividirse en dos partes más o menos estancas: la primera, “Punk: ser underground”, que podría ser como una especie de introducción histórica y mediante algo así como un “who is who” + un “dónde estaba cada uno antes de…” y otra, ya metidos en harina, “Punk rocks: ser comercial” en la que se describe de forma trepidante “todo” lo que supuestamente sucedió. En los contenidos de ambas se materializan diversas idas y venidas en el tiempo, como si de un formato “flashback” se tratase, cosa que sirve para sostener mejor ciertas conexiones históricas imprescindibles para entender mejor algunas situaciones. El elenco es amplio porque conviven en el relato –no podía ser de otra forma– no únicamente las primeras espadas del escalafón sino otros combos junto a artistas de menos enjundia y fama a ambos lados del Atlántico. A saber, Sex Pistols, The Clash, Damned, Dead Kennedys, Televisión, Buzzcocks, Blondie, Patti Smith, Ramones, Generation X o P.I.L., amén de otro etcétera largo de personalidades comentadas más, incluyendo como citas residuales varias referencias a gente como los Joy Division, por ejemplo, a los que, en su caso, se les hace aparecer de vez en cuando más por proximidad ideológica que por similitud estética o musical.
En fin, para los entendidos en historia social de la música, un más que buen ejercicio analítico y, para los recién introducidos en el tema, una obra de enganche seguro por su muy fácil lectura. Escrito por Javier de Castro I. el 27/02/2009
Evaluación del lector: [5 sobre 5 estrellas] |
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