«Cuando conocí a Timothy Leary en Tánger en el verano de 1961, él ya había formulado un plan explícito y ambicioso para enchufar el mundo a las drogas psicodélicas. Está claro que la introducción y difusión generalizada de esas antiguas sustancias alteradoras de la mente y sus equivalentes en el siglo XX, como el LSD, facilitaron muchas de las libertades sociales del mundo occidental de hoy en día. Resulta fascinante volver la vista atrás y reparar en la fulgurante red de conexiones sociales, científicas, artísticas y políticas implicadas y activadas por los primeros días de experimentación psicodélica; y Tim Leary estuvo en pleno centro de esa red.» William S. Burroughs (Del prólogo)
Ésta es la acertada opinión de un conocedor del tema. ¿Qué podemos añadir nosotros? Poca cosa, evidentemente. Sólo acotar que las páginas de este libro (bastantes) no nos darían para introducir ni la mitad de todas las canciones inspiradas por la lisergia de las tres siglas mágicas.
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