El intrincado vaivén de la música popular de los años setenta puso de manifiesto la ausencia de un hilo conductor para el rock de esta década. Fue, (sin duda) David Bowie el artista elegido -¿por la gran industria o por la evolución de la música?- para dar la cara a estos años. Luego el mismo Bowie se ocuparía de metamorfosear esa cara en mil más. Músico dúctil, poeta sensible, artista inteligente y avezado hombre de negocios, ha desarrollado a través de los años una carrera artística impresionante desde cualquiera de las perspectivas desde la que se observe.
Colección Los Juglares (1984)
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