No fue un científico accidentalmente sometido a una radiación Gamma, ni fue picado por una araña radiactiva, su poder no precedía del espacio exterior, ni fue acogido en una escuela residencial para mutantes. No tenía un esqueleto de adamantium, ni visión de rayos X. No controlaba el fuego ni surfeaba en pelotas por las galaxias. Tampoco necesitó ocultarse jamás tras una identidad secreta. Todo lo contrario: siempre vivió expuesto y entregado a los demás. Se limitó a escribir canciones y a ayudar a los más desfavorecidos. Su poder fue su música. El auténtico superhéroe americano.
Este producto sólo se sirve acompañado de otro pedido
|